Nunca será un sacrificio lo que hago por mis hijos, ya que lo hago por amor.

En algunos casos, esto puede parecer un sacrificio, pero lo que motiva a los padres a tomar todas las medidas va acompañado de un gran amor incondicional por sus hijos. Es mejor que lo sepa ahora, o al menos lo antes posible. De esta manera, cuando tengas que sentir ese sacrificio, no habrá peso en tu corazón, y lo llenarás de gran amor.

No es fácil ser madre o padre. Nadie nos enseña a ser humanos. Lo que sabemos es lo que aprendemos en casa, cuando nuestros padres nos cuidan. Aunque no nos dimos cuenta cuando éramos jóvenes, ahora que hemos crecido, nos damos cuenta de que no es fácil para ellos. Está lleno de turbulencia e incertidumbre, y la ansiedad está envuelta en cada momento.

La realidad no es lo que te cuentan

En la televisión o los medios de comunicación te venden una maternidad simple, con chicos continuamente limpios, bien educados y unos papás tranquilos a cada una de horas. Nada más lejos de la verdad. La vida con hijos está llena de senderos con rocas difíciles de saltar o bordear, precipicios y regiones oscuras que ofrecen mucho temor. Empero los atravesamos, y lo hacemos con valentía.

Los atravesamos ya que nuestros propios hijos requieren que lo hagamos. Ya que somos su todo, somos su historia. Ellos están sujetos a nosotros mismos y no hay disputa sobre ello. Si bien es cierto que las familias tienen la posibilidad de ser gigantes y además permanecen las figuras de abuelos, tíos y otros adultos influyentes en la vida de los niños… los papás somos el pilar más profundo al que se tienen que favorecer para crecer y realizarse como personas saludables y emocionalmente estables.

Aquel bebé tan precioso es complicado de atenuar y te elimina horas de sueño por la noche, te deja agotado/a 24 horas al día. Aquel infante que tiene 5 años es todo un sismo y te agota todas las reservas de energía. Mientras crecen la cosa no optimización y una vez que llega la juventud, todavía es todo más difícil. Sin embargo, como papás, cada vez que llega un inconveniente nos transformamos, nos volvemos más resilientes, fuertes, resistentes, susceptibles y aprendemos que lo cual más importa en la vida familiar es el amor incondicional.

El amor a los hijos es lo cual da sentido a todo

Una vez que al fin te provees cuenta de que las expectativas no son como la verdad y lo aceptas, todo cambia. Todo optimización. Tenemos la posibilidad de ver a la realidad a la cara, saber que hay fronteras en la vida y que la era pasa volando. Si bien es cierto que los días pasan lentamente, los años son aún más veloces. La maternidad y la paternidad son caminos espinosos, sin embargo, nuestro amor por nuestros propios hijos lo hace tan agradable y podemos la valentía de poder transitarlo con entereza.

Una vez que comentan que el amor todo lo puede, es cierto. Te provees cuenta una vez que tienes a tus hijos entre tus brazos. No importa si la rabieta es de un infante de 5 o de un joven de 15 años, aunque la magnitud y los detonantes son diferentes, el amor es solo lo que guiará el caso y les reconducirá a ellos.

La tranquilidad, la paz, la confianza y el amor son importantes en todo instante. Se necesita dejar de preocuparse tanto por el pasado o el futuro, e iniciar a querer a nuestros propios hijos de manera incondicional en el presente. Tus hijos merecen sentir aquel amor por medio de caricias, buenas palabras, abrazos…

Un infante amado va a ser un hombre que sabrá idolatrar en el futuro. Entenderá que la clave de la felicidad radica en esta pequeña palabra de 4 letras: amor. Comprender esto como papás es comprender el secreto de la maternidad y la paternidad. Une tu mente y tu corazón y te darás cuenta de que las cosas que haces no te deben hacer padecer, tienen que hacerte ver que eres una persona perfecta en tus imperfecciones para tus hijos.

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