Hay una gran diferencia entre criar niños educados y respetuosos y querer que se mantengan quietos durante todo el día.


Lo cual solo hace que reprimamos su infancia y su niñez. Los pequeños deben disfrutar, reír fuerte, gritar y correr por toda la cosa.

El primer índice de feliz de un niño se mide por su comportamiento, y esto es muy fácil de reconocer.

Si nuestros pequeños son ruidosos y por nada del mundo se mantienen callados.

Si nuestros niños son inquietos, y solo están tranquilitos mientras duermen.

Si nuestras bendiciones son revoltosos, y ponen patas arriba la casa.

Esto nos da una pista de la felicidad de nuestros pequeños.  No tenemos que preocuparnos por estos comportamientos, ni mucho menos pensar que algo anda mal en nuestro pequeño.

Los niños miran el mundo con otros ojos. Cada cosa y cada lugar es motivo de sorpresa. Es por ello que hay que dejar que descubran  por lo que los rodea, ya que es una de las mejores formas de aprendizaje.

Mi niño no es malcriado, es feliz y alegre

No dejes que nadie te diga, tu hijo es muy revoltoso, deberías educarlo mejor para que sea tranquilo. Todo tiene su tiempo y la infancia y la niñez no son etapas para mantenerse estáticos y sin vida.

Los niños deben mantenerse activos y estimulados, esto fomenta su desarrollo e inteligencia. Aunque claro está que como papás debemos enseñarles a establecer límites desde pequeños, pero sin reprimir su esencia alegre y llena de vitalidad.

Un niño verdaderemente feliz no es ese que se encuentra sentado en un solo lugar sin mover un solo dedo. Los pequeños deben estar en constante movimiento, jugando, saltando, riendo.

Así que olvida esos malos comentarios de terceros. Sólo tú sabes como estas criando a tu pequeño, jugar y gritar no lo hace malcriado, simplemente lo hace un niño como cualquier otro, con ganas de explorar su entorno.