Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. Tu pequeño bebé al que cargabas en brazos ahora te exige por favor que lo dejes hacer las cosas él solito.


Tu bebé  se ha convertido en un pequeño adulto. Tiene más autonomía, le gusta decidir por sí mismo y le encanta negarse a hacerte caso. ¡Bienvenido/a a los terribles 2 años!

¿Por qué son los terribles dos años?

Esta etapa es una transición que puede volver loco a todo padre. Sobretodo porque tu niño hace berrinches por cualquier cosa. Pero a ver ¿por qué sucede esto?

Podemos definir a esta edad como un proceso de exploración y auto-descubrimiento en tu hijo. Durante dos largos años ha dependido de ti para moverse, comer, jugar y hasta caminar.

En dicha etapa es donde nace la autonomía de nuestro hijo, sus ganas de independizarse y hacer todo por su cuenta. Con los dos años surgirá la necesidad de tomar sus propias decisiones ¡y ni te atrevas a contradecirlo!

Aquí también inician los problemas a la hora del almuerzo. Tu pequeñ@ ya no será tan fácil de alimentar como antes y te tomará más tiempo convencerlo de que se coma ese plato con verduras. Extrañarás esos tiempos en que solo bastaba con darle leche.

Pero aunque tu casa se haya convertido en un campo de batalla en el que tienes que controlar a tu pequeño las cosas no son tan malas como parecen.

A los dos años los bebés son más capaces de todo. Sabrán expresar sus sentimientos y además les gusta hacer todo por su cuenta. El ‘’mamá, yo puedo solito’’, se convertirá en una frase que escucharás a diario.

Esto te demostrará la perseverancia de tu pequeño frente a situaciones que le resulten complicadas en un primer instante, como por ejemplo aprender a vestirse o abrir un paquete de galletas.

¿Cómo enfrentar esta etapa?

Atrás han quedado los días en que veías a un pequeño ángel descansando en su cuna. Ahora tienes a un pequeño que hace y deshace por toda la casa el cual debemos vigilar con ojo de águila.

Para empezar, tenemos que checar que no esté haciendo nada peligroso como saltar en la cama o treparse a la mesa. A esta edad los niños son más propensos a sufrir accidentes que dejaran como consecuencia lesiones o moretones.

También debemos verificar el área en dónde pasa más tiempo. Por ejemplo si tu niño juega mucho en su habitación fijate que no haya ningún cable o toma-corriente el cual pueda encontrar con facilidad. ¡Y ten mucho cuidado de que se acerque a la cocina!

¿Y qué hacemos con su comportamiento?

Por más estresante y frustrante que parezca esta etapa, es fácil de atravesar si sabemos como actuar. Aquí te compartimos algunos consejos para no morir en el intento.

No lo límites, ayudalo a explorar:

Sabemos que la seguridad es importante pero reprimir esa curiosidad innata de tu niño no es saludable. Acompaña sus pasos y hazle saber cuando algo es peligroso.

Felicítalo cuando haga algo bien: 

A esta edad los niños empiezan a hacer cosas por sí mismos. Ayudalos a fomentar una buena autoestima diciéndole lo orgulloso/a que estás de él/ella cuando realice exitosamente cualquier acción como ponerse su ropa o aprender a ir al baño. La aprobación de sus padres lo motiva a seguir explorando cosas nuevas.

Crea rutinas:

Los niños necesitan tener todas sus actividades ordenadas, esto les hará saber en qué momento deben hacer cada cosa. Establece sus horas de la comida y las de ir a dormir. Así será menos probable que haga berrinches cuando le digas que ya debe ir a la cama o dejar sus juguetes para ir a comer.

Controla tus emociones:

Papás, sabemos que con los niños de dos años nuestra paciencia está en juego pero no debemos dejar que sus berrinches arruinen nuestra determinación.Desde temprana edad debemos enseñarles que no todo va a salir como ellos quieren. Si le damos todo lo que nos piden solo porque nos da pena verlos llorar, cuando sea grande le será más difícil mantener la calma frente a cualquier problema.