La vacunación en niños siempre genera en los padres múltiples sentimientos encontrados, más hoy por hoy cuando se han difundidos “noticias” o “experiencias negativas” al respecto. Por un lado muchos papás y mamás consideran que es un mecanismo eficaz para el control de enfermedades, por otro el proceso de aplicación (inyección), los síntomas secundarios (malestar, fiebre) y en un porcentaje importante los mitos sobre posibles efectos secundarios, el más famoso, el Autismo.


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Vamos a realizar un recuento breve de la historia de las vacunas para entender que no son un descubrimiento reciente y que hay gran cantidad de datos sobre su efectividad en la salud y la realidad sobre sus efectos secundarios.

El desarrollo de vacunas se remonta al siglo XVIII con Lady Mary Wortley Montagu (1689 – 1762) que, en 1721 tras su estadía en Constantinopla, realizó la variolización (inoculación de la viruela) a dos princesas de sangre real, tomado de practicas milenarias en China e India, logrando la inmunización parcial para la viruela, pero dicha técnica representaba un riesgo del 2-3% de morir versus la tasa de letalidad de 20-30% de la enfermedad. Fue hasta Edward Jenner (1749 – 1823), quien siendo estudiante de medicina, identificó en su pueblo natal a una joven aparentemente inmune a la viruela y su conclusión se relaciona a la exposición del patógeno en animales, y es en ese momento donde inicia la era de la vacunación. En 1796 inocula al joven James Phipps, quien no desarrolla la viruela, pero con el paso del tiempo se evidenció que este método no lograba inmunidad completa.

Durante el siglo XIX y con los resultados de inmunidad con exposición a antígenos, Louis Pasteur (1822-1895) junto con Kock, desarrollon la Teoría del germen como el causante de la enfermedad, pasando de ideas místicas de la enfermedad a hechos comprobables. En 1885 se introdujó el método de atenuación con la vacuna antirrábica para humanos, y para finales de XIX Paul Erhlich definió “Inmunidad pasiva” al evidenciar que la administración de anticuerpos, confiere inmunidad activa frente a organismos. Todo este avance generó una explosión de hallazgos que dieron origen a avances y desarrollo de nuevas vacunas.  Para el final del siglo XIX existían:

  • Vacunas virales: Viruela y Rabia
  • Vacunas de bacteria muertas: Fiebre tifoidea, cólera y peste

En la actualidad existen más de 30 diferentes vacunas, que se aplica principalmente antes de los 5 años de vida y confieren inmunidad frente a diferentes enfermedades, los cuales pueden dejar secuelas importantes si se sufre la enfermedad por no vacunarse.

Existe el rumor o mito sobre la relación de las vacunas y el autismo, principalmente con la vacuna triple viral, el cual se fundamento de un estudio realizado por Andrew Wakefield en 1998 en UK, publicado en The Lancet, sin embargo, este artículo fue retirado por encontrarse errores en su metodología y datos falsos. Actualmente existen estudios con más de 600.000 niños realizados en Dinamarca donde se comprueba que no existe esa asociación entre la vacunación y el autismo.

Hoy por hoy, múltiples organismos y organizaciones a nivel internacional hacen un llamado a retomar la vacunación, al igual que las mismas asociaciones de pacientes con autismo principalmente en EEUU (Autism Speaks) han promovido la vacunación.

Al revisar la historia, encontramos que la vacunación no es un hallazgo reciente y que incluso supera en tiempo de desarrollo, el uso de tecnologías como la aviación, las telecomunicaciones e internet, con los cuales convivimos, usamos constantemente y poco cuestionamos de su utilidad y los riesgos de su uso. Así mismo, la vacunación es un practica que parte de hechos milenarios, pero con el avance de la ciencia tuvo un profundo desarrollo, siendo una de las estrategias con mayor efectividad e impacto para la prevención de enfermedades y mortalidad en la población después del agua potable y el manejo de desechos orgánicos (saneamiento básico).

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